El legado que nos guía: una historia familiar de artesanía y valentía

El legado que nos guía: una historia familiar de artesanía y valentía

Cuando fundamos DeChavarri sabíamos que no queríamos ser una marca de bolsos más. Durante años habíamos leído libros sobre la historia del bolso, estudiado materiales y patronaje y visitado los museos para admirar las piezas que marcaron época. En uno de esos viajes, una escultura cambió nuestra forma de entender el diseño: la Victoria alada de Samotracia, una mujer dando un paso firme al frente, libre y valiente. Esa imagen se quedó grabada como símbolo de empoderamiento femenino y se convirtió en inspiración para nuestra primera colección: Victoria.

Nacimos en 2022 pero llevábamos años soñando con este proyecto. Curra y Cristina Chávarri, dos hermanas madrileñas, nos lanzamos a la aventura en medio de la pandemia. Desde el principio tuvimos claro que nuestros bolsos debían fabricarse en Ubrique, la cuna de la marroquinería española, porque allí existe un control de calidad y una excelencia única en la industria. Cada pieza que sale de nuestros talleres es una oda a la artesanía, al buen gusto y a la funcionalidad. No seguimos al detalle las tendencias de moda; preferimos diseñar con calma, reinterpretando los bolsitos de principios del siglo XX y preguntándonos qué llevarían en su bolso mujeres como Marie Curie o Mata Hari.

Detrás de cada modelo hay una historia familiar. Nuestras abuelas y nuestras madres nos enseñaron a ser valientes, a apostar por la excelencia y a cuidar los detalles como si fueran tesoros. Esas historias son las que queremos compartir con nuestras clientas: relatos de mujeres que abrieron caminos y que nos inspiran a seguir adelante. Así, un bolso DeChavarri es mucho más que un accesorio; es un legado que celebra la valentía femenina y el arte de la marroquinería española.